sábado, 21 de abril de 2018

Blending

                                                  
A ver cómo digo lo contento que estoy con este proyecto que da continuidad al Humo. Esta es la portada, que acabo de recibir de la imprenta, del Número Cero de la colección de Cuadernos de Humo. Un primer paso.

viernes, 20 de abril de 2018

Gorguera y coraza



190418.- Es como un personaje del Greco con mirada de apóstol y gorguera blanca: una ardilla albina alrededor de su cuello, blancura que ilumina sus ojos. La luz muerde los labios como si fueran dos medias lunas de melocotón maduro. El bigote y la perilla ponen un paréntesis en el párrafo de su rostro y el sombrero corona una cabeza de rasgos finos y nobles. Si observáis el nudo irregular de la corbata rosa veréis que es como una flor a punto de deshojarse y el collar de cuentas negras como una condecoración de lealtad y poderío. Un chaleco que es coraza que abriga el corazon y un abrigo negro de cuero trillado por el pedernal de la vida le cubre el pecho. Un viajero pensativo y triste se pregunta: ¿Acaso es un guerrero exiliado, un príncipe de alguna tribu perdida o un apóstol ateo de un dios justiciero? Quien sea, va en el metro a las ocho de la mañana llenando el vagón de luminosa belleza. Fuera llueve y el viajero se pierde entre avenidas de lluvia en busca de un oculista con el que tiene una cita. Lleva el corazón a ciegas.



jueves, 19 de abril de 2018

 . Estoy ordenando los Diarios de 2016-2017 y están apareciendo textos que recordaba con emoción y gratitud. Este es uno de ellos. Escrito por María José Muñoz, una periodista de primera que dirige el suplemento cultural de ABC Artes&Letras de Castilla-La Mancha. Muchas gracias, de nuevo. Mejor no se puede decir. 

                                        Image result for diarios 2012 2013 barrero

 Aunque siempre hay mucho de uno mismo, cuando un autor escribe una novela se enmascara, se oculta tras la trama, tras el argumento y los diversos personajes de la historia. Pero cuando lo que se publica es un diario, el escritor se muestra al lector tal y como es, le abre las páginas del libro de su vida, se desnuda literalmente, porque es él y su visión del mundo y de los días que pasan, uno tras otro, los auténticos protagonistas de la historia. Estamos hoy aquí, como cada dos años aproximadamente, para presentar el nuevo libro de Hilario Barrero, viajero, desterrado, soñador, poeta, amable, suspicaz, simpático, inteligente, sensible, rompedor, amante de las tradiciones y las vanguardias, de la luz y de las sombras, de lo permitido, y lo prohibido; de la vida y de la muerte que se acerca inexorable. Los "Diarios" de Hilario Barrero son una casa con miles de ventanas abiertas, luminosas, sombrías, tiritando, al abrigo del amor, de la poesía, la ópera, el metro y sus habitantes, sus alumnos de la Universidad de Nueva York, la memoria, el recuerdo de su querida Toledo, su madre, sus hermanos, sus amigos los poetas, los escritores, los periodistas, los vecinos de su barrio, Santo Tomé… Podría decirse, por ejemplo, que la prosa de Hilario Barrero es un cuadro de Brooklyn con pinceladas del Greco. Biblioteca Virtual de Castilla-La Mancha. Libros y Nombres de Castilla-La Mancha. #243, 22/1/2016. Eso, y mucho más, son estos Diarios, editados ahora por la Isla de Siltolá y que abarcan dos años de su vida reciente, el 2012 y el 2013, un periodo que, en parte, he tenido el honor de compartir con él porque dentro de algunos de esos meses tuve la fortuna de conocerle un día y que él aceptara escribir para el suplemento cultural de ABC Artes&Letras de Castilla-La Mancha. ¡Un poeta toledano en Nueva York!, me dije, y a la mente me llegó uno de los poetas esenciales, Federico García Lorca, y Rufus Wainwright, el icono gay de la música americana que tan relacionado está con el poeta granadino a través de Lorca, el nombre de la madre de su hija, cuyo padre, Leonard Cohen, premio Príncipe de Asturias de las Letras, ha musicado algunos de los más bellos poemas de "Poeta en Nueva York!….bueno, la historia es larga y no quiero cansarles. La sección de Hilario Barrero en nuestro suplemento cultural de ABC se llamó "Nuestro poeta en Nueva York", para unir dos ciudades, dos mundos, dos culturas, dos universos, dos torres… y un hombre allí en lo alto, en su apartamento de Brooklyn, soñando con su Toledo lejano y doloroso, a veces; otras, acariciado por la alegría de la infancia, de los primeros años de juegos, de la primera juventud, de la pandilla de amigos, del puñal que un día atravesó su corazón, la intolerancia, la mirada pequeña de una ciudad que pronto se convirtió en cárcel irrespirable para el corazón del poeta que ansiaba libertad y belleza. Ahora, recién jubilado como profesor de Literatura Española de la Universidad Pública de Nueva York, que le ha nombrado profesor emérito, su colaboración en ABC ha pasado a llamarse "Diario de un jubilado en Nueva York". "Toledo es la ciudad de la infancia, del rechazo al joven rebelde y distinto…las páginas dedicadas a Toledo están llenas de melancolía, pero también de celebración…pero la gran protagonista de una obra llena de personajes y escenarios es Nueva York, una ciudad inabarcable y cotidiana que Hilario Barrero acierta a ver con ojos distintos. A la Nueva York de Julio Camba, de Juan Ramón Jiménez, de García Lorca se añade así la de Hilario Barrero, un hombre ya imprescindible en la literatura española contemporánea", finaliza García Martín. Si se adentran en los Diarios de Hilario Barrero, si abren una ventana, sabrán que un día volvió a su ciudad, después de muchos años de humo, volvió de verdad, en 2013, envuelto en fuego, cuando el Ayuntamiento le nombró pregonero del Corpus. Más tarde, la Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo le concedió su premio de Literatura, y la Real Fundación Toledo le nombró miembro de su junta de protectores. "Todos somos un poco Ulises, un poco Penélopes, y todos llevamos dentro una Ítaca, una patria con o sin nombre a la que todos tenemos que llegar", se lee en el libro. Si abren otra ventana del Diario, saldrá Montserrat Caballé, la diva, y él el fan, los autógrafos y la colección de fotos, la voz inigualable en la banda sonora de la vida de este poeta. Y abrimos otra, y vemos al gran Alexis Weissemberg tocando el piano, la manera de sentir la música de Hilario Barrero: "la manera en que interpretaba a Rachmaninof era como asistir a unos fuegos artificiales". Por otra de las ventanas aparece una amiga que le consulta un problema amoroso relacionado con la disfunción eréctil, por llamarlo de una forma científica; y por otra asoma el universo de Dolores, esa amiga tan querida que vive en New Jersey y que "siempre espera a que llegue la primavera"; o la señora Obama y la polémica suscitada en la prensa local de si está a la altura de su cargo de primera dama; o Cuba, de la mano de Jesús Nariño; o su libro "Lengua de madera", que yo recomiendo encarecidamente y que debería ser libro de texto en los colegios públicos bilingües, si es que alguna vez conseguimos que lo sean, y que recoge las traducciones de poemas de extraordinarios poetas americanos. Y abrimos otra, y aparece una de sus clases, sus alumnos, recién llegados de las vacaciones y a los que vuelve, una y otra vez, a enseñar el subjuntivo. Y reflexiona Hilario: "un mundo de razas, idiomas, ideas, formas de ser, de vestir, de pensar, una ciudad de 25.000 estudiantes en busca de un diploma, de una esperanza, de un sueño". Ya voy terminando, señores y señoras, y lo hago con pena. Porque Hilario Barrero, aunque un día volvió a Toledo, vuelve a marcharse en unos días. Le reclaman de diversas ciudades españolas donde presentará también sus Diarios. Y en unas pocas semanas partirá a Nueva York, para seguir observando el perfil de Manhattan y el Empire State. Dice el autor: "un perfil que es tan mío, que está tan dentro de mí, que si me hicieran un electro, las constantes vitales tendrían el latido de la ciudad". Cuando ya esté lejos y piense en Hilario Barrero, siempre le imaginaré sentado ante la ventana de su apartamento de Brooklyn, escritor recién levantado al rayar el alba. Y veré con él la fachada de ladrillos rojos de la escuela pública encendida por el primer sol, una fachada que respira, que es pizarra para la caligrafía de los árboles, de las sombras y la luz que reflejan las distintas estaciones. Y sé que al mirar a la derecha el imponente Empire State se irá tornando más viejo, mucho más viejo y antiguo, y sus materiales devendrán en ladrillo mudéjar, y le nacerán campanas porque ya es torre de la iglesia de Santo Tomé, frente a la que Hilario vivió en los años dorados de su infancia. Y nunca olvidaremos, con él, junto a esa torre, los chillidos de las golondrinas enloquecidas en los atardeceres del verano.

domingo, 15 de abril de 2018

Echando leña al fuego.



A veces hacen entrevistas que nunca se publican. Y, en cierto modo, es una suerte porque la gente suele irse por las ramas e intentar ser inteligente, gracioso y genial. Estoy revisando el Diario de 2016 (me llegan buenas noticias) y me encuentro con esta, que había olvidado y que me hicieron hace un año por estas fechas. He decidido no incluirla en el Diario. Aquí va


1) ¿Quién es Hilario Barrero?
 -- Ahora un maestro jubilado que pasa a limpio la suciedad del tiempo perdido en los cajones del olvido.
     Y un “ex professor" que usa el título para firmar cartas de recomendación de algunos alumnos que continuarán el amor a la literatura       
     y a la vida.     

Este dragón que tengo tatuado
que a veces es carbón, otras cuarcita,
si se encrespa, se excita o se encabrita
puede escupir un liquido encantado.

Vive en la oscuridad de mi costado
tensándome la piel que se marchita.
Se arruga con el líquido y tirita
cuando tengo mi cuerpo enjabonado.

El tiempo borrará su colorido
y perderá la fuerza de su fuego
si me atrevo a sacarle del armario.

Ahora que está vivo y encendido,
que bufa y que resopla sin sosiego
pienso que este dragón se llama Hilario.

2) ¿Por qué NYC?
--Persiguiendo y siguiendo, acechante, al que es el Amo de Llaves de mi vida.

3) Para ti la literatura, la poesía,…
-- I.  ¿De qué torrente nace, en qué pozo se cubre de eco marinero, de qué montaña llega, dónde queda escondido el metal de su aliento, en qué túnica de humo se bautiza, qué desnudez la suya, en qué tierra de nadie proclama su inocencia?; si pura, ¿qué sangre anima el fuego de su sexo ignorado?;  si violada, ¿qué banda narradora la forzaron a beber de su tinta? Si es un cuerpo de guerrero ¿qué bronce mal fraguado en la hoguera de Apolo le tizna con un virus de moho su torso amoratado?
II. ¿Dónde está su belleza intocable? ¿En un mármol roído de lujuria, en la rúbrica del óxido firmando su sentencia o en una rosa agrietada en su esplendor de mayo por la ferocidad sin freno del olfato cobarde?
III. Ignorando si llamarla con nombre de batalla o con signo de tregua, bautizada de almendra, con el velo nupcial apuntalado de hambrientas gaviotas, o dejar que su sombra enajenada se refleje en el asilo de la rama,  domado su galope enfebrecido, con lentitud de carroza plomada que aplaste las arrugas de la tarde.
IV.  Cuando ansías su lengua de muchacha te ofrece la amargura de su boca de fruta no madura, su saliva vinagre, agrios sus labios con bozales de espuma; cuando esperas en noches de tormenta que llueva en la ventana del poema te ofrece la sequía abacial de la cuaderna vía, sudario de la rima condenada, consonantes de polvo y de ceniza; cuando piensas en ella, cuando esperas su aroma de tedéum triunfal te da un deprofundis de silencios.
 V.  Encendida la lámpara del aceite bendito esperas su llegada, virgen prudente y necia, beata del incienso que perfuma sus pechos, que llegue cuando quiera, que juegue con tu pelo, que caliente tu boca, que te ayude, que desnude tus ojos, que te envuelva tus manos en tules congelados, que le dé al corazón una armadura de soldado vencido, en tu sien un disparo de pólvora cautiva.
 VI. Siempre la incertidumbre de no saber si vuelve, si olvidó mi costumbre de acariciar sus muslos. Siempre teniendo miedo de ser tan sólo un  siervo que no le da placer a su látigo húmedo, perro que solo bebe de su lluvia oxidada de tiempo y de su musgo ronco. De ser tan sólo un hombre sin simiente para su corazón de madre, de ser una mujer para la ambigüedad de su mirada y ofrecerle un orgasmo en la falsa bandeja de mi voz de castrato para su colección de autógrafos sin nombre.
 VII. Y siempre la amargura, la duda, el desaliento de que no me conozca, que me ignore, que no vuelva jamás y si me deja ¿cómo vivir sin el sonido de su voz, sentir sin el  cuchillo de su aliento, respirar sin el aroma de su muerte?
¡Puta poesía!

4) Locus amoenus real... o redes sociales.
-- La cama.
           
5) Vender poesía. Regalar poesía.
-- La poesia no se compre ni se vende, sino todo lo contrario.

6) Nombres capitales en tu trayectoria. Qué libro o qué autor te despertó.
-- Toledo, (Yo), Barcelona, (Tú), Brooklyn, (Ella): Vida, Amor, Muerte.
    Mi madre durmiéndome mientras me cantaba “Mi vaquerillo”, de Gabriel y Galán y nos recitaba, a mi y a mis hermanos, poemas de Campoamor, Machado y otros. Luego, Góngora. “How can you live without Gongora?”, me preguntaban.
Eliot al que siempre hay que volver. Pound, volver de vez en cuando y Frost en el recuerdo.

7) A la literatura le pides...
-- Que no me pida nada.

8) Cuadernos de Humo. Qué, para qué. Cómo.
  -- Viviendo en un país que no es el tuyo, aunque lo sea, a veces sientes que la madera de la vida te llena el granero y sabes que va a llover y se puede mojar, leña mojada es leña con humo. Es edificante y ayuda tener una chimenea por donde salga la gratitud, el amor, el respeto que uno tiene a la poesia, a la amistad a la vida. De “Cuaderno” que pase a Revista y de revista que pase a Coleccion. Y después abrasarme en la hoguera.

9) Sueños de Hilario que se puedan compartir.
-- Uno no sueña. En primavera llegará, y esto es una primicia, de la mano de una veterena y prestigiosa editorial sevillana, una antología poética titulada “Educación nocturna” que será mi “testamento poético”: un libro que es una vida. La edición y el prólogo es de un crítico y poeta que, por supuesto, ilumina el, a veces oscuro, (nocturno) texto.

10) Tu nostalgia. Tu razón para seguir en esto.
-- Si uno está herido por el amor, lo único que uno quiere es morir en los pronombres. Después de toda una vida dedicado a “esto” uno no sabe hacer otra cosa. ¿Nostalgia? La distancia ha nublado mi nombre, el humo parece ser que lo está aclarando. Gracias por echar leña al fuego.

           

martes, 10 de abril de 2018

Tatuaje

                                         


                                                                    TATUAJE

                                 


               Este dragón que tengo tatuado
               que a veces es carbón, otras cuarcita,
               si se encrespa, se excita o se encabrita
               puede escupir un liquido encantado.

              Vive en la oscuridad de mi costado
              tensándome la piel que se marchita.
              Se arruga con el líquido y tirita
              cuando tengo mi cuerpo enjabonado.

              El tiempo borrará su colorido
              y perderá la fuerza de su fuego
              si me atrevo a sacarle del armario.

             Ahora que está vivo y encendido,
             que bufa y que resopla sin sosiego
             pienso que este dragón se llama Hilario.





Pensando en ti.





HIELO PICADO SOBRE EL VASO DE M.T.
O CALLOS CALIENTES A LA MANERA DE OPORTO


Adolfo Soares Nogueira
Hay bastante metafísica en no pensar en nada
Ravenswood Books Editorial, Almería, 2017.

          Conocí al poeta Adolfo Soares Nogueira por mediación del editor Antonio Cruz. Me recomendó su poesía y me sugirió que, en caso de que me gustase, publicara un poema en Cuadernos de Humo. Los poemas que leí me gustaron y escribí a Cruz para que le dijera a Soares que me mandara un poema inédito, que fue publicado en el CdeH15. Hubo dificultades por mi parte para localizar a Soares, que estaba de viaje, lejos de Lisboa. Por fin, después de algún tiempo, pude contactar con él en Madrid a donde le mandé el Cuaderno. El poeta subsiste gracias a la herencia familiar, “que va agotándose poco a poco, y  su vida transcurre entre habitaciones de alquiler y pensiones de mala muerte, cafés y casas de comidas”. El poeta tiene dos hijas a las que dedica el libro; parece que viven con la madre y uno piensa que esto debe de ser gran motivo de dolor y desesperación para el padre y poeta, cuya obra se nos muestra llena de amargura.

NOCHES

                              Ai! Dessa noite o veneno
                                    Persiste em me envenenar
                                    Oiço apenas o silêncio
                                    Que ficou em teu lugar
                                    E ao menos ouves o vento
                                    E ao menos ouves o mar.
                                         AMÁLIA RODRIGUES

Sábado noche viendo Carretera Perdida,
o tiritando con Ben Webster
en el reflejo de su saxo de triste metal,
un Viernes Santo sin carne ni pasión.
Las noches del in vino veritas de París;
en Lisboa el Prozac y los fados
teniendo de testigos el Corte Inglés y el Tajo.
En Madrid los baños compartidos
del mugriento Hostal Lucense,
y en Atenas la sangrante traición a Sócrates,
que sentí como propia en carne.
De Ámsterdam quedan los pájaros en llamas
y nuestras dos lápidas; allí sobrevino el acabose.
Pero de todas aquellas noches,
en ésta de hoy sólo resiste el recuerdo tangible
de una cama deshecha y la figura corrompida
de tu carne sobre las sábanas,
un cenicero, y el pintalabios rouge
tatuado en la copa de whisky
de la última noche; las cenizas las pongo yo.

          Ha publicado en Folha de Poesia Contemporánea, Lingua e poesía, Cuadernos de Humo, La Galla Ciencia y Ravenswood Magazine. En esta colección es donde aparece “Hay bastante metafísica en no pensar en nada”, un libro de poemas dedicado por el poeta, que firma con los dos apellidos solamente y fechado en Lisboa a 20/01/2018. Un título largo que nos muestra, de alguna manera, la tendencia barroca de los portugueses en materia de títulos.

MI MUERTE ERES TÚ
     
Cuando salgo de aquí                    
sé que quiero morir en Lisboa,                 
porque fuera                        
ya la llevo muerta dentro de mí.

          El libro está dividido en tres partes: Ciudades, Intermezzo y un epílogo. Se añaden una biografía,  varias imágenes de Lisboa y en la contraportada dos dibujos a color de Noa Cruz.


 En la biografía podemos leer que el poeta nació el 2 de septiembre de 1982 en A Baixa, el típico barrio de la Lisboa pombalina.  Hijo de diplomático, viajó por Sudamérica, África, la India y los Países Bajos.
          Apuntamos que el título no hace justicia a la desolada, trágica y dura belleza de algunos poemas, sobre todo los incluidos en la primera parte que es nuestra preferida. En la segunda predominan los poemas breves, por algo tiene como subtítulo “Reflexiones poéticas, filosóficas reflexiones”, que no pasan de ser bosquejos de poemas en embrión.  El epílogo, no podía ser de otra manera, es un poema titulado “Pessoas”.  Hay que destacar el dominio del castellano que el Sr. Soares demuestra. Uno admira la musicalidad, el ritmo y el vocabulario. De algo le debe de servir que viva a caballo entre Madrid y Lisboa. En algunos versos hemos notado que la adjetivación “suena” a portugués y que en algunos poemas se nota la presencia del concepto “fado”, del “fatum”. Hay tres personajes secundarios que ambientan el discurso poético: Lisboa, el Tajo y la saudade así como referencias culturales y citas, algunas innecesarias. Destacaríamos  el comienzo de la novela Rebeca, Daphne du Maurier “Anoche soñé que regresaba a Manderley” que se nos antoja como una premonición.

OLVIDO
           
Aunque bien sabes que nada queda ni será eterno      
(y mucho menos mi triste carne ni tu triste amor),     
tú y yo ya sólo viviremos de nostalgias por un tiempo,          
luego de rescoldos; por último nos anegará el olvido.
Hasta que deje de latir el corazón; el tuyo... el mío. 

          En general el libro tiene poca metafísica y poco corazón, pero tiene mucha fuerza emocional y “física”. Lo que el libro tiene son tiros de gracia en la mente del lector, martillazos de rabia, impotencia, ramalazos de melancolía y una ruptura que deja al lector con el corazón estremecido. Uno entra en la mayoría de los poemas como quien entra en una mina o en un pozo. Hay poemas que son un chispazo de luminosa cólera y una gasa de sombra espesa que casi no te deja respirar. Un libro doloroso, casi un miserere, un réquiem de desamor. El poeta ha escrito los versos más tristes pensando todo el tiempo en  lo que ha perdido.

GEOGRAFÍA E HISTORIA

Mientras leo pasar el tiempo
sentado en un banco de fría piedra,
en esta tarde soleada de un viernes
(que podría ser lunes, o incluso jueves),
una chica espera a alguien (que no soy yo)
y nunca llegará (como yo he hecho
en los últimos meses sin que nadie aparezca,
casi abandonado) pero espera
con estoicismo frente al mar moribundo,
y al pasar las hojas del libro
se levanta aire y nacen olas,
y muere su vida y la mía a la par,
y el ver pasar los días
es mi asignatura por siempre pendiente:
tantas historias, tan ajenas entre sí
y tan desconocidas, pero entretejidas
por accidentadas geografías.




viernes, 6 de abril de 2018

Diluvio, de Miguel Veyrat.

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                   DE OTRO DILUVIO: RÍOS QUE NO VAN A DAR A LA MAR.                         

         
Miguel Veyrat                                                                          
Diluvio
La isla de Siltolá, Sevilla, 2018.

          Para no salir ahogados de este Diluvio, un libro que intimida por varias razones, hay que saber nadar y guardar la ropa, tener un arca donde la razón sea la dueña y señora y dejarse llevar por la corriente hasta el mar, donde no van a dar todos los ríos. Recordemos lo que dice Margaret Atwood: “Writing poetry is a state of free float”, “salvavidas” que aquí vamos a necesitar.
          Diluvio es, estructuralmente hablando, además de un libro de poemas, una colección de frases de filósofos, pensadores y poetas. Es también, en un apartado final titulado “Alcabala de deudas y notas prescindibles”, un manual donde el pensador más que el poeta nos muestra, al explicar algunos poemas, su caudaloso conocimiento así como su pensamiento filosófico, ético y también estético. Un libro un poco enciclopédico en donde la razón, como una espada de fuego helado, se nos clava en el corazón.

Yo tú él… Ello

Quiebra el cristal del alba rayo
tiempo aliento de la nada
inexpresable nacida del deseo
en hacha de plata al tono
que busca la vibración creada
y escondida en el pasaje 
de la noche Rompe acaso ahí
la inexpresable nada que
preguntará por Un otro en Otro

          Leyendo Diluvio en ocasiones la razón pierde la cabeza en busca del corazón. Sabe muy bien Miguel Veyrat, el filósofo, que fue Platón quien enfrentó la poesía con la razón y una de las bases de este libro es precisamente esta dualidad platónica. Veyrat, el poeta, poetiza, destruyendo, el “logos” y nos deja claro, lo mismo que para Platón, la importancia de la cultura. Es Diluvio un libro “culto”, un clásico. Las aguas de este diluvio son griegas y romanas, renacentistas, poesía ribeteada de poetas ingleses y notas de otras culturas no occidentales. En este libro de una manera especial uno aprecia y valora lo que dice Auden y sabe Veyrat: “A poet is, before anything else, a person who is passionately in love with language”. Un poeta por encima de todo es una persona que ama el lenguaje apasionadamente. Y en Diluvio sentimos la pasión por el “logos” que hace que llegue hasta casi su destrucción.

Pas-De-Deux caminado

Di que no nos caeremos fuera del ser
cuando en el tiempo del desastre

o diluvio del afuera que cae sobre los
hombres destruidos del limes
inmóviles que caminan solos o con o
tro a igual paso con un paso a
dos igual y lento hacia la grande fuga
tu canción de cuna inconsciente
bebe la leche negra del alba Sulamita

        Diluvio está dividido en diez tormentas con siete truenos, rayos y relámpagos en cada una de ellas, lo que le confiere al libro un aura numérica y mística: setenta arcas para salir del diluvio.
           En la primera sección, “O una lágrima”, que abre con citas de Claudel,  Sophie de Mello y Cioran, está el planteamiento temático del libro. Hay tres poemas con la misma construcción semántica que van a ser fundamentales para adentrarnos en el húmedo paisaje de un diluvio. En el primero el poeta  dice que “la nube como el amor no tiene género” y en el poema aparecen rayos, ríos, fuentes, torrenteras, junto a hombres y mujeres “que van juntos a dar en la vida que fue el morir”.  En el segundo “la nube como el amor no tiene destino” y en el tercero “la muerte como el amor son errores”. Ya desde el subtítulo, lágrima, hasta la última palabra del poema, oleajes, va a predominar en la serie el concepto de una metafísica húmeda que flota y nos ahoga. El lenguaje, como carbonizado, empieza a crujir, desaparecen los signos de puntuación, la musicalidad se vuelve átona, el ritmo es como un Guadiana penitente.
          En “Sus blancos huesos” y en las tres siguientes “tormentas” el poeta espera al diluvio como si fuera el amor quien fuera a llegar.  Poemas “de amor”, espacios cuajados de poderosas imágenes. Es en “Sus blancos huesos” en donde aparece el primer poema “en prosa” desbordado y desbordante. Va creciendo el libro a la vez que va diluviando. Y nos vamos sumergiendo en el libro y sentimos como un rayo en la boca.
          Llega el caos y aparecen preguntas que no necesitan respuestas, que no tienen signos. Y diluvia y cuesta encontrar un adjetivo que dé vida y no mate. Llega el desconcierto, la ironía, el triunfo de la razón perdida, las anchas espaldas del académico, Ulises y Pitágoras. Y esperar a que canten los muertos. En las últimas estancias del diluvio la palabra deja de ser palabra, a veces solo tiene sonido, no significado ni significante, solo signos, balbuceos, piedra rosetta de la muerte, del vacío. Se acerca el final y el poeta se despide con la clara brasa del “hombre” en la boca. Después del diluvio no quedará nada que se pueda nombrar. Solo “lo innominado en cuyo nombre callamos”.


          No nos lo pone fácil el poeta, que también es filósofo. Diluvio, no nos engañemos, no es un libro al uso. Un libro que se “entienda” a la primera de cambio. Diluvio es tan oscuro como claro, tan barroco y gongorino como luminoso y esperanzador y, posiblemente, necesitado de un toque de cotidianidad. El poeta retuerce el cuello de la palabra y nos empuja a que asistamos a su muerte. Posiblemente estamos delante de uno de los libros más destacados en la obra de Miguel Veyrat y más arriesgados de la poesía española. Diluvio es un libro que da un paso adelante en el panorama poético español. Hay que hacer un esfuerzo para entender, asimilar y disfrutar el universo que ha creado el poeta. Cuando entramos en él hemos entrado en el mundo de la luz, de la salvación. Y sabemos que estamos condenados.