jueves, 10 de marzo de 2016

Requiem de requiems ilustrado.


 
     El jueves pasado fuimos a escuchar el Réquiem alemán de Brahms. Nos gustó tanto que fuimos de nuevo el último día. Con este motivo recordé una entrada en unos de los Diarios que hablaba de un Réquiem de réquiems, una “composición” de réquiems que a uno le gustaría escuchar cuando ya no pueda escuchar…  El texto originó otro texto del escritor Marcos Taracido, director que fue del Libro de notas, de tan grato recuerdo. Junto al texto iba adjuntado un “clip” musical con los réquiems que uno mencionaba. Esto ocurría en 2007, pero uno que es torpe leyó el texto y pasó por alto la música. Algunos amigos melómanos me habían dicho que les gustaría escuchar la selección, pero por hache o por be, (nunca mejor empleada la expresión) nunca se hizo, pero… Ayer, mirando en Google lo veo en Spotify. Me he pasado escuchándolo como si estuviese vivo… 
Gracias a Taracido y gracias a la música. A disfrutarlo.


http://open.spotify.com/user/marcostt/playlist/3AXFTcTc47ee3qRTgHou8Q

lunes, 7 de marzo de 2016

Biografía



                                                  

                                           Biografía

Honorio Bargueño nació en Toledo en 1944. Fue el segundo de ocho hijos. Lo señalaron con el nombre del abuelo y del padre. Estudió bachillerato en el Instituto de Enseñanza Media. Colaboró en una revista literaria llamada Estilo y ganó el Primer premio de cuentos de Navidad en un concurso convocado por la Delegación del Frente de Juventudes. Hizo oposiciones y se colocó en el Ayuntamiento. Se casó con Teresa, una compañera del Instituto con la que tuvo dos hijos. A los quince años de casados se divorciaron. Ella se quedó con el chalet que tenían en Argés y él con la casa de Toledo. Envejeció pronto. Viajó muy poco: el viaje de novios a Barcelona, y a veces a Madrid, en el autobús de línea, a las rebajas de enero. Su vida transcurrió entre la oficina, el chalet, la casa de Toledo y la biblioteca municipal. Honorio, el hijo, se fue a vivir a Nueva York con un amigo. La hija vivió por un tiempo con un compañero de la Universidad. Tuvieron un hijo al que pusieron Honorio, enseguida se separaron. Bargueño, que fumaba una cajetilla de cigarros diaria, tenía siete versiones de El viaje de invierno de Schubert y escribía con estilográfica, estaba suscrito a Cuadernos para el diálogo. Se murió sin nadie mientras veía la televisión el mismo día que se proclamaba la III República. Está enterrado en el tramo 28, número 7 del cementerio Nuestra Señora del Sagrario, de Toledo. Cuando la hija limpió la casa encontró en una caja redonda de mazapán varias carpetas azules con cuentos y un cuaderno de pastas verdes con poemas dedicados a J.N.  El cuaderno lo rompió con rabia y lo tiró a la basura después de averiguar a quien correspondían las iniciales. Las carpetas las envió a Nueva York para que su hermano hiciera lo que quisiera con los cuentos.