viernes, 4 de diciembre de 2015

Noticia de un libro escrita en tres tiempos y a dos voces.




 

FRANCISCO ÁLVAREZ VELASCO FRENTE A UN ESPEJO.
Noticia de un libro escrita en tres tiempos y a dos voces

Francisco Álvarez Velasco
Gregor Samsa frente a la ventana
Poesia Hiperión, 2015

Intrigado por el título del libro escribí una carta al poeta pidiéndole ayuda. Su respuesta es una de la mejores reseñas que se pueden escribir.

Querido Paco: Primero agradecerte el envío del libro con la espléndida dedicatoria para los dos y el regalo del poema Nacimiento de Venus -Playa de San Lorenzo- que me dedicas. Quisiera preguntarte, no siempre tiene uno a un poeta de guardia, que me ilumines algunos puntos que no tengo claros. Está visto que la vejez ensombrece el ingenio, si es que alguna vez lo hubo.
Conozco la novela de Kafka y estoy familiarizado con la historia del título y la polémica cuando Ungeziefe se traduce como  insecto. El título de tu libro ¿se ha de entender desde un punto de vista kafkiano o simplemente literario? ¿Por qué Kafka? ¿Por qué frente a la ventana? ¿Antes de convertirse en escarabajo volador o después? El poema que da nombre al libro, no parece tener ninguna conexión con la novela. ¿La poderosa metáfora de las dos bisagras oxidadas en el poema que da nombre al libro es una referencia a las alas del escarabajo? ¿Es Samsa el poeta en su propia ventana contemplando un paisaje vivido y ahora soñado y a lo mejor idealizado o tal vez desproporcionado? 
Tengo que decirte de entrada que el libro redondea tu obra, es un “cántico” global de tu mundo poético, un retablo rural que propone, sobre todo, una cuestión moral, posiblemente el tema del libro. Y lo es  porque la mirada del “personaje” que contempla el paisaje es a veces tierna y otras es una mirada airada: dilema entre el bien y el mal. Un mendigo bajo el puente piensa repetidamente que “el mundo está bien hecho”, pero también hay “pañuelos del adiós en la estación”, “el polvo de la sed en la garganta”, “la herida abierta que dejo la espina”, “la lezna del centeno por los ojos” el dolor de la huida en el costado”, versos del poema “Cinco sentidos” que, a mi entender es uno de los mejores del libro y que tengo como favorito. También Gregorio Samsa frente a la ventana es un libro que condensa tu visión del mundo y tu trayectoria poética, ideológica, amorosa, intelectual y humana. El libro abre una ventana y nos ofrece un paisaje que ya conocemos en tu obra, y que nos muestra tu “mester”, tu voz poética reconocible y verdadera.  Tu universo poético crece y vive en la naturaleza, los poemas son “exteriores”, flotan en el caos y el orden, la luz y las tinieblas, vuelan libres. Y el cielo, el agua, el aire, el fuego son cuatro pilares que sustentan parte del libro. Hay poemas  de tendencia “social”, con toques intertextuales que engarzan tu obra total y nos enseña algunas de tus preferencias y afectos. Frente al despliegue de exterioridad los únicos poemas que son “interiores” (dos o tres) son los de “amor”, y las palabras a la amante se repiten y se perpetúan aquí y en otros de tus libros porque amar es un acto de sublime repetición. ¿Qué hace Samsa frente a la ventana? ¿Es la ventana un espejo? Posiblemente todos somos un poco Samsa que tenemos delante de nuestras vidas una ventana.
Aparte de esto, el libro es de una sobriedad ejemplar. Como sabemos, el adjetivo que no da vida, mata. En este caso tu libro está lleno de vida ya que lo usas en el momento razonable. Es un libro lleno de conocimiento, de experiencia, de inteligencia y de control poético. Y mucho más. Yo veo a Francisco Álvarez Velasco frente a un espejo.  Un abrazo

El último poema –“Poema”- quiere ser metapoesía y colofón para cualquier libro de poesía: Un poema siempre está muerto en el libro, y solo vive cuando alguien lo lee. El tú gramatical es el mismo poema y a él se le habla. El libro –creo que ya te lo dije- durante tiempo se llamó Retablo de la crueldad y la ternura. Ese título me pareció demasiado denotativo y terminé sustituyéndolo por el de un poema que me parece esencial y puede subrayar el eje temático del libro. Este eje es más explícito en el epígrafe inicial de Vallejo: “La cólera del pobre tiene una aceite contra dos vinagres”. Solo una gota de ternura contra el doble de crueldad. El epígrafe ya abría mi primer libro, Tiempo de maldición, y lo desarrollo en el poema “Sistema distributivo”. Aceite y vinagre aparecen en otras páginas. En el poema “Gregor Samsa…” también hay aceite –ansias de tener dos gotas de aceite- contra el vinagre, que se connota en el óxido de las bisagras.  Lo que anhela Samsa es poder salir de su reclusión en un mundo cruel hacia otro más tierno con brisa, luz…  O, simplemente, ser testigo de un mundo mejor. En mi intención, pues, no hay ninguna referencia a la condición de insecto. La ventana es un elemento fundamental en La Metamorfosis, a ella se refiere varias veces. Me han inspirado frases como esta “hubiera podido creer que su ventana daba a un desierto, en el cual se fundían indistintamente el cielo y la tierra por igual grises”. En la misma línea de apoyos literarios para el poema, hay un texto breve de Kafka que siempre me ha impresionado: La ventana que da a la calle: “Quien vive solo y, sin embargo, desea en algún momento unirse a alguien; quien en consideración a los cambios del ritmo diario, al clima, a las relaciones laborales y a otras cosas semejantes quiere ver, sin más, un brazo cualquiera en el que poder apoyarse, esa persona no podrá seguir mucho tiempo sin una ventana que dé a la calle. Y le ocurre que no busca nada, sólo aparece ante el alféizar de la ventana como un hombre cansado, abriendo y cerrando los ojos entre el público y el cielo, y tampoco quiere nada, e inclina la cabeza ligeramente hacia atrás, así le arrastran hacia abajo los caballos con el séquito formado por el coche y el ruido hasta que, finalmente, alcanza la armonía humana”. El libro tiene claves personales y es un inventario de lo que queda en mi memoria de la crueldad y la ternura en las que he participado o he sido testigo presencial o simplemente como lector. Ahí está la crueldad de los niños, por ejemplo, que Unamuno lleva a sus Recuerdos de niñez y mocedad. La crueldad está en meter una paja por el culo de una rana para hincharla, en hacer fumar a un murciélago crucificado, en la tormenta con rayos que hacía encender un cirio a Santa Bárbara,  en los cadáveres de animales o personas atados a los árboles, en el rito de los enterramientos a los que acudíamos obligatoriamente los niños… La ternura está en los niños echando migas a los gorriones,  en la madre que corta rebanadas de pan para hacer las sopas de ajo, en la mano de Luna cuando era un bebé y parecía querer atrapar el aire, en el que se despide en la estación, en darle de comer a los animales, en la belleza, en la ingenuidad de un niño que había robado los huevos de un nido y esperaba el milagro de ver salir los pajarillos… “Piel de vaca” es uno de mis poemas preferidos. Tiene palabras que ignorarás: “cornales”, tiras de cuero para uncir la cabeza de los animales al yugo; “sobeo”, una tira de cuero para sujetar el arado o el carro al yugo. Y mi  recuerdo es muy vivo: cómo se mataba una vaca, en la época de la matanza (dos gochos, una vaca, alguna cabra –vaca y cabras para la cecina-) y después el aprovechamiento de la piel, que se curtía con sal y serrín. “Noviembre, MMXII”: mi madre murió ese día a las cuatro de la tarde es un recuerdo muy fiel de los momentos finales. “La rica merienda del verano” y “las voces por el río”: yo solía escaparme al río a bañarme o a pescar y mi madre estaba obsesionada con que pudiera ahogarme (antes de la construcción del pantano de los Barrios de Luna era un río muy peligroso, con muertes casi todos los años); la merienda del verano era “rica” porque para los meses de la siega y la trilla se reservaba lo mejor del cerdo y la vaca curados: lomo embuchado, cecina… Esas, Hilario, son algunas notas que espero te ayuden, aunque las explicaciones pueden echar a perder la libertad del lector, cuyas experiencias son muy otras. Un fuerte abrazo. Paco

Muchas gracias. Me alegro saber que “Piel de vaca” es tu poema preferido y en efecto había palabras que no conocía. Lo he vuelto a leer. Lo bueno de tu carta y de tu libro es que me acompañan en estos días de otoño cortos y plomizos y me ensanchan el horizonte. Ni que decir tiene que tu carta me ha ayudado mucho para escribir la nota que voy a hacer. Pero aparte de lo que me vaya a ayudar,  me ha confirmado lo que sabía: que eres un poeta de cuerpo entero: que lo que haces, lo siente, lo racionalizas y lo dejas reposar en tu corazón. Tus ideas me han iluminado el camino, pero como tú dices: “Las explicaciones pueden echar a perder la libertad del lector, cuyas experiencias son muy otras". En este caso tus explicaciones son un documento precioso no solo para aprender la mecánica del libro y su proceso creativo. Estas explicaciones son una lección para todos lo que seguimos tu carrera, querido profesor, pero sobre todo para los jóvenes poetas que tanto tienen que aprender. Ahora ya sé lo que hace Gregor frente a la ventana. Se canta lo que se pierde, ya se sabe, pero también, en cierto modo,  el que lo canta pierde lo que ha cantado. Y ahí es la magia de la poesía: que otro pueda recoger esa pérdida, hacerla suya y vivir enriquecido en ella y por ella.