domingo, 22 de noviembre de 2015

Y que tarde en llegar la noche


221115.- Me lo escribiste en el cuaderno verde en tinta azul. El  amor siempre escribe en renglones derechos y sigue la dirección obligatoria de la flecha. Me lo has escrito en aerogramas azules doblados por la brisa de la ausencia, con tinta desleída por la lluvia, la franquicia nublada. Una carta de amor es un vaso de agua con sabor a distancia que no quita la sed. Me lo has dicho todos los años desde el siete del setenta y uno en postales en lengua extranjera. Al principio sin entender lo que decían lo entendía. Luego siempre me ha sonado a nuevo. En nuestro calendario los lunes son domingos. Me lo has dicho con un temblor a lluvia en tu mirada y el olor a metal de una nieve reciente que amontona su débil armadura en nuestro lecho. El amor es andar a ciegas por la cuerda floja del silencio. Me lo has dicho borrando rostros de viejas fotografías en blanco y negro. El amor sin perfil es una imagen desvaída con demasiada oscuridad por dentro. Sin decírmelo, me lo has dicho. Hoy que te echas un año más encima de tu vida te lo digo yo. Y que tarde en llegar la noche