sábado, 11 de abril de 2015

How to walk light...







 
110415.- De la visita del otro día a la sección de “rare books” en la planta tercera de Strand conseguí dos libros: el que me regaló mi amigo Sergio Suárez (Poemas de Sassoon escritos bajo seudónimo) y el que adquirí yo: The Cheer, de William Meredith, una joya por varios motivos: es una primera edición de cien ejemplares numerada y firmada por el poeta, lleva una dedicatoria autógrafa, fechada (a la europea) el 23 de octubre de 1980, a una lectora llamada Ruth a la que le agradece su “tacto y paciencia y por gustarle el libro…”. Y, además, el libro está dedicado a Richard Harteis, amante del poeta durante treinta y seis años, motivo que a uno le persuadió a adquirirlo.   El único poema de amor del libro se titula “Crossing Over” y termina con este verso: “The thing we have to learn is how to walk light”. Lo que tenemos que aprender es cómo caminar ligeros. Tan próximo al Machado ligero de equipaje. Dos voces que enriquecen e iluminan (light-luz y ligero) mi vida que comienza a entender el verso final del poema: el asunto es aprender a caminar ligero. En mi caso protegido por ti.

 

Del Diario de 2015.

jueves, 9 de abril de 2015

Otro poema de guerra de John McCrae



  





       En los campos de Flandes

 En los campos de Flandes las amapolas estallan
entre las hileras de cruces, una tras otra,
que indican nuestro lugar; y en el cielo
las alondras, cantando aún con bravura, vuelan
apenas oídas entre los cañones de abajo.

Somos los muertos. Hace pocos días
vivíamos, sentíamos la madrugada, contemplábamos el resplandor del atardecer,
amábamos y éramos amados, y ahora yacemos
en los campos de Flandes.

Acepta nuestra lucha con el enemigo:
con débiles manos os pasamos
la antorcha; que sea vuestra para mantenerla en alto.
si traicionáis la confianza de los que hemos muerto,
no dormiremos, aunque las amapolas crezcan
en los campos de Flandes.


         In Flanders Fields

    In Flanders fields the poppies blow
    Between the crosses, row on row,
    That mark our place; and in the sky
    The larks, still bravely singing, fly
    Scarce heard amid the guns below.
   
    We are the Dead. Short days ago
    We lived, felt dawn, saw sunset glow,
    Loved and were loved, and now we lie
    In Flanders fields.
   
     Take up our quarrel with the foe:
     To you from failing hands we throw
     The torch; be yours to hold it high.
     If ye break faith with us who die
     We shall not sleep, though poppies grow
     In Flanders fields.

(Para Angeles, Cristina, Sagrario, Beatriz, Ignacio y Luis Angel que se han interesado por el poema).

Hablando de guerras...



SUICIDIO EN LAS TRINCHERAS

Conocí a un inocente niño soldado
que sonreía abiertamente a la vida con un gozo vacío,
dormía como un tronco en la oscuridad solitaria
y silbaba de madrugada con la golondrina.

En trincheras invernales, encogido y melancólico,
con explosiones y piojos y falta de ron,
se disparó una bala a través de la sien.
Nadie habló de él de nuevo.

Vosotros, muchedumbre de rostros de entusiasta mirada,
que vitoreáis a los soldados jóvenes que desfilan,
escondeos en casa y rezad, pues nunca sabréis
a qué infierno se fueron la juventud y la sonrisa.


Suicide in the Trenches


I KNEW a simple soldier boy
Who grinned at life in empty joy,
Slept soundly through the lonesome dark,
And whistled early with the lark.
 
In winter trenches, cowed and glum,
With crumps and lice and lack of rum,
He put a bullet through his brain.
No one spoke of him again.
 
You smug-faced crowds with kindling eye
Who cheer when soldier lads march by,
Sneak home and pray you’ll never know
The hell where youth and laughter go.

 Siegfried Sassoon

A raiz del comentario del libro de Sassoon, ahí va uno de los poemas que forman parte de Lengua de madera. Uno de mis poemas preferidos.