viernes, 11 de septiembre de 2015

Correo de España. Juan Manuel Macías un poeta visible.


                                       Lo importante no es que sean visibles los poetas. sino los     
                                                                 poemas. Y, luego, ya se irá viendo. 
                                                                                                  De Sucede en la voz de otros.
                             
         Es la pequeña odisea de dos libros viajeros que por fin han llegado a su destino. Por algo uno de ellos se titula Transito. De Cerdecilla, donde vive el autor, fueron a la caseta de Pre-textos en la Feria del libro de Madrid donde tenía yo que haberlos recogido. De allí pasaron a manos de un amigo que se los llevó a su casa y más tarde se los dio al “amigo Muñoz”, que estaba de vacaciones y que los guardó en su casa de Madrid. De la capital de España llegaron ayer, cuatro meses después, a Manhattan, al barrio donde vivió el enamorado Juan Ramón Jiménez y en la universidad donde estudió Lorca. Ahora están en Brooklyn, cerca de Prospect Park,  reposando del largo viaje. Es un regalo,que se agradece,  del filólogo, poeta y traductor Juan Manuel Macías.

Transito, un libro de poemas editado por DVD y Sucede en la voz de otros, en la Isla de Siltolá. La mayoría de los títulos de Transito le llevan a uno por un lado a un mundo primitivo, tradicional y ancestral  y por otro tienen sabor a tiempo cercano y familiar lo que imprimen el libro de una cierta nostalgia añoranza.  Pasado "clásico" y presente con un "futuro".
Títulos como : "Canícula", "Samba", "Alberca", "Pupitre", "Villancico""Surcos". Frente a este aspecto “popular”, nos encontramos con poemas de hondas raíces “intelectuales” y argumentos “clásicos”.  Tránsito está engarzado en una profusión de atrevidas metáforas. Uno siente a lo largo del libro una fuerte energía, el rumor de una corriente salpicada de vitalismo, un poderoso control del ritmo y un mundo propio y personal. 

Que sirva de ejemplo este poema.

CADENCIA

Vinieron los desiertos
gritando
para besar el filo de los párpados.

Pudiera ser la sangre
una partitura en blanco.
Y el corazón vagaba por sus márgenes
arrancándose las tardes una a una.

O tal vez la esperanza
un tardío paso de baile
desarbolado sobre el calendario.

Pudiera ser el miedo
la habitación de un hotel
momentos antes de mudar de ángel.

Era tanta la cólera o el llanto
que todas las agujas solidarias
marchaban como un sueño
a clavarse en los ojos del piano.




       
          Sucede en la voz de otros, (La isla de Siltolá), lleva como subtítulos “Apuntes mundanos de poesía” y son textos breves y hondos, a caballo entre el ensayo (lo que les hace ser menos “mundanos”), la narración, el aforismo y el poema en prosa. Textos con sabor a Grecia, con aromas helenos, textos irónicos, descriptivos, rabiosamente actuales, con la presencia de Facebook.  "Columpio" es uno de mis  textos favoritos:
  
Como en el poema de Arquíloco de Paros, hay un péndulo que oscila sin parar entre la alegría extrema y la pena más desconsolada, tan fugaces ambas, tan esquemáticas y tan ficticias. Ahora estoy aquí, ahora estoy allí. Hay un péndulo que se parece también a un columpio en una tarde aburrida de verano en la niñez. Sus viejos metales siguen sonando, rítmicos, como una vieja ley humana. A ese pulso podemos llamarlo melancolía.

         Dos libros viajeros que, después de dormir un verano en la sombra,  han llegado, casi en tiempo de otoño,  a Brooklyn a traernos una tormenta de luz.