miércoles, 11 de junio de 2014

La casa con una sombra dentro



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“Son las diez de la noche en el reloj de la Puerta del Sol. Diario hablado de Radio Nacional de España. El Jefe del Estado ha inaugurado...”, las primeras carreras delante de los grises, Fraga se baña en Palomares,  los veinticinco años de paz, el referéndum nacional: vota sí; las descargas de la policía por las Ramblas, el periódico Madrid y el artículo “Retirarse a tiempo, no al General de Gaulle”, las pintadas nocturnas en mi ciudad, el ministro Lora Tamayo, los discursos de Franco, El libro rojo de Mao, aquel mayo del 68, la transición, la firma de la Constitución, los pósteres del PSUC. La tercera de ABC de José María Pemán, el We shall overcome de Joan Baez, el programa Ustedes son formidables con la sintonía de un fragmento de la novena sinfonía de Dvorak, el programa Silencio, se rueda de Marsillach en TVE, L´estaca de Lluis Llach, el descubrimiento de Marcuse, Adorno y Nieszche, la imagen de un hombre-robot caminando torpe en la luna, los muertos en Vietnam, la Historia de España de Pierre Vilar, el Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado, de Miguel Hernández, las centraminas, la segunda edición de La realidad y el deseo de Cernuda, Julián Grimau, la cogida de El cordobés una tarde de verano, Cuadernos para el diálogo, los recitales en Canet de Mar protegido el camino de entrada por policías con la metralleta apuntándonos, los viajes a Perpignan a ver El último tango en París. El olor a carbonilla en las tardes desoladas de domingo en Barcelona sentado en un banco de la Plaza de Urquinaona, una semana de música religiosa en Cuenca, el descubrimiento del barrio gótico de Barcelona, el viaje a Italia intentando saludar a Alberti, los carbones de unos labios en Chartres, cerca de la catedral, que me dejaron para siempre quemados los míos; el miedo a la policía secreta de Toledo cuando encontró una carta mía en la que citaba al partido comunista, la primera vez que oí cantar a Victoria de los Ángeles, España se divide en cincuenta provincias y quince regiones, a saber; me acuso, Padre, que he pecado contra el sexto mandamiento: “¿Cuántas veces, hijo mío?”; el sermón y la misa de once, la mili obligatoria, los porros, antes de pe y be se escribe eme. Un siete de julio en las Ramblas, 1971. Una fotografía de amigos que ya va teniendo huecos... 
      Renglón y cuenta nueva. Esta fue mi vida. Al recordarla ahora me parece de otro y me no me reconozco. Y siento escalofríos.