martes, 31 de diciembre de 2013

Pregonero en Toledo.

Uno de los hitos de este año en la vida de HB fue la de ser Pregonero del Corpus de Toledo. Copio el soneto que abría y el que cerraba el pregón, agradeciendo a todos los que hicieron posible ese inolvidable momento.


 
                     I

Nací en Santo Tomé, soy toledano,
una espada de cal y otra de arena,
el Greco y Garcilaso, la condena
de una sombra dormida en otra mano.

Barcelona era un gesto cotidiano,
una noche de sal, una cadena
que sentenció mi vida en luz ajena.
Ramblas de libertad, tiempo lejano.

Y ahora en Nueva York, filo y corriente,
espero al Tajo con su voz de acero
que me ahogue la vida lentamente.

Y, cuando me creía un extranjero
de mi zocodover y de mi gente,
en Toledo me nombran pregonero.
 

                     II
Pasa el cortejo. Un niño es centinela
y aunque no lo comprende todavía
el tiempo le dirá que es la poesía
lo que le angustia y a la vez le encela. 
 
Ve de los toldos la ondulante vela,
el tomillo vibrante de alegría,
la luz le llena de melancolía
y Dios es una llama que le hiela.
 
Es Toledo su muerte y es su clave,
norte, final, encrucijada y centro,
misa de doce, padrenuestro y llave. 

Vuelve mayor y salen a su encuentro.
Le pesan los recuerdos, pero sabe  
que hay otra procesión que va por dentro.