jueves, 21 de noviembre de 2013

EL COLOR FEROZ DE LA NOSTALGIA


                    


Es difícil encontrase con poetas que tienen una ética, una moral, una manera razonada de escribir, que viven entregados a la creación como si fueran artesanos, monjes de la poesía, amantes de la palabra, servidores del lenguaje, como quería Octavio Paz.  Poetas que se ciñen al tema y elaboran un libro uniforme, argumental, cíclico y temático. Poetas como Jorge de Arco.

          De Arco, que dirige la revista Piedra del Molino, ya antológica, es también un crítico certero y profesor y cuenta con seis libros de poesía en su haber, la mayoría premiados en reconocidos concursos literarios. El poeta es de los que vive la poesía como si de una religión se tratara, sus poemas son como oraciones dichas en voz baja, salmos rezados a la luz de la luna, cantatas a la vida, al amor, al tiempo.

          Me llega Las horas sumergidas, un libro que camina entre la serenidad y el equilibrio, entre el poder de la palabra y la creación de un mundo al que se entra y se sale vestido de hermosura. Ya la espléndida portada, un collage del poeta Carlos Murciano, nos prepara para adentrarnos en esas horas azules sumergidas en el corazón del tiempo. La división del libro es otra pista de lo que vamos a experimentar: cuatro partes con un primer poema, a manera de prólogo, y una coda que lo cierra. El primer poema nos explica el título del libro y nos alerta del mundo formal del poeta: dominio de la palabra, fuerza del adjetivo preciso que da vida, universo metafórico. En el fondo, aparte del tiempo sumergido, nos encontraremos con una razón de amar, de pensar, de vivir. Una postura ética y una verdad a flote. Sentiremos “el poder de sugestión de la poesía”, bálsamo y aroma, calmante y esencia.

          El poeta empieza su recorrido poético, en uno de los poemas más significativos y hermosos del libro,  afirmando que

Quien soñó el otro lado de la noche,
o lo vivió con todas sus estrellas
apagadas, con todos
sus miedos encendidos,
quien tuvo resbalando entre los dedos
como hormigas punzantes, las horas sumergidas,
no puede ser el mismo que con pinceles otros
pintó en el lienzo virgen las esquinas
de otra noche vivida detrás de los espejos.

No puede ser el mismo y, sin embargo,
lo ha sido, lo está siendo
ahora, cuando escribe estas palabras
amarillas, que el viento va limando
con su lengua y su aliento de lebrel acezante.

       Las horas sumergidas son horas donde el amor tiene su tiempo emergente y en este apartado nos encontramos con uno de los poemas más intensos del libro:
Tu falda es un verano,
una lluvia de soles
que altivos se desploman en tus muslos.
 
Tu falda abierta
es el brillor amante de un arco iris,
el latido incesante que se anilla
al fulgor de los astros.
 
La falda de tu estío
tiene el color feroz de la nostalgia,
el solo sacramento
que un día bautizase
de madrugada y música mi boca.

         Aunque el libro puede encuadrarse dentro de la llamada poesía intelectual, (en este caso con un roce surrealista y una envoltura metafísica) se pensaría que la esencia del poema remite al lector al frío campo de la razón. Hay, sin embargo, que dejar claro que el corazón del poeta rescata y destaca las islas del recuerdo, el eco del otoño, un invierno entre llamas o el aroma a abuela y albahaca, “corazonadas” que  iluminan y encienden los poemas con una hoguera de “luz caliente  y sepia” y “una luz necesaria / de cobre sucesivo”.
Amanecer de espaldas a la vida,
con los ojos en vilo.
Mirar en dirección
a Dios,
al firmamento,
y cerrar sin premura
los parpados dolientes.

Nada por aquí. Nada
desde el mas allá. Nadie.

          Las horas sumergidas, I Premio Nacional de Poesía José Zorrilla, primorosamente editado en “algaida, poesía”, lleva un prólogo de Luis María Ansón.

 

martes, 19 de noviembre de 2013

Traducciones


 

            EL ABUELO SCHULER

 El abuelo Schuler, cuando era joven,
tenía un copete sobre la frente y los ojos brillantes.
Llevaba chalecos con flores rojas
Y locas corbatas byronianas.
Alemania entera
no era bastante amplia.
Se escapó una noche, cuando los mares
invernales eran fieros y encrespados.
 

Aquí tiene una granja impecable
con aire de estabilidad.
Es patriarcal, rodeado de hijos
e hijas por todas partes,
el hijo de su hijo Jim tiene ojos de fuego
y se quiere ir adonde la tierra es nueva.
El abuelo amargamente se pregunta: ¿Hasta dónde
llegarán los jóvenes tontos?
 

GRAMPA SCHULER  

Grampa Schuler, when he was young,
Had a crest of hair, and shining eyes.
He wore red-flowered waistcoats,
Wild Byronic ties.
The whole land of Germany
Wasn't wide enough! -
He ran away one night, when winter
Seas were fierce and rough.

He has a sleek farm here
With already a settled air.
He's patriarchal, with his sons
And daughters round him everywhere,
His son's son Jim has fiery eyes-
He wants to go where the land is new!
Grampa bitterly wonders: "What are
Young fools coming to!"

   
                                  RUTH SUCKON (August 6, 1892-January 23, 1960)

domingo, 17 de noviembre de 2013

LA ULTIMA BALA


           ¿Quiere usted saber quiénes fueron los “amigos” (uno de ellos todavía vivo) de un poeta español que recibió el Premio Nobel? ¿Le intriga el tipo de música que le gusta al autor? ¿Sabe usted la opinión que Franco tenía sobre Lorca?
       En Línea roja (2009-2010) el autor sabe, igual que los fumadores sabían que la hoja roja en los librillos de papel de fumar avisaba del final, que está pisando la línea roja de salida… Esto le advierte, al rozar los sesenta, que está llegando a la juventud de la vejez, y parece, solo parece, que se vuelve menos agresivo, más amable, que su mirada de poeta, se endulza y se llena de melancolía. Falsa alarma. La vejez no cura el talento, lo acrecienta. Por esto uno cree que Línea roja es uno de los libros más intensos e importantes que ha escrito JLGM. Y, sobre todo, el más reflexivo.
      ¿Quiere sentir cómo huele la luz de Avilés? ¿Cómo se le escapan al autor de las manos sombras venecianas? ¿A qué sótanos oscuros como boca de lobo baja el poeta en Nueva York?
Inteligencia, ironía, información y crítica podrían ser los cuatro pilares de este libro. JLGM no es que llame al pan pan y al vino vino (a veces hace comulgar al lector con ruedas de molino), pero, eso dice, no se casa con nadie. La prosa de JLGM no está manipulada y sus diarios no son ni novelas ni crónicas en marcha, escribe “en directo” y lo publica en la prensa de inmediato. De ahí que sus diarios, aparte de densos y condensados, rezumen frescura.
      ¿Qué verbo pronuncia mal en el laberinto de Nápoles? ¿Va el profesor a Ginebra en busca de Borges o en busca del gato borgiano? ¿Le llena el olor a leña verde y a tierra mojada cuando vuelve a Aldeanueva del Camino en busca de su infancia?
      ¿Provocación? ¡Sí! ¿Puyazos? ¡Sí! Buena literatura, también. Si JLGM fuera de esos escritores, como por ejemplo el marido de una novelista grande, que se dedican a dar premios, palmaditas, elogios y abrazos, posiblemente otro gallo le cantara. Hay gallos que están afónicos. Pero como vive en una provincia (no importa que JLGM esté siempre o volviendo de viaje), es un hombre rutinario (una postura kantiana) y en apariencia es un crítico feroz, no le queda más remedio que pagar sus deslices aguantando, con conocimiento de causa, el silencio de muchos y la envidia de la mayoría. Y no olvide que: Línea roja es una obra que pertenece al género del diario íntimo, pero las únicas intimidades que cuenta son aquellas, propias o ajenas que el autor considera que pueden interesar a los demás”.
      ¿Qué tipo de ciudades le gusta al autor de Línea roja? ¿Se enamoró José Hierro de Nueva York o se enamoró de alguien en Nueva York? ¿Sabe usted que JLGM inventa su verdad cada día?
      La edición, como siempre,  es espléndida. Impronta Editorial se apunta otro tanto a la hora de editar un precioso ejemplar. La portada es una declaración de principios. Kudos para la editora Marina Lobo que está dejando su personal marca, (impronta) y traza en cada libro que edita. Si usted quiere saber las respuestas a las preguntas de esta nota, si usted se pregunta qué piensan los enemigos de JLGM  y si no le molesta que el autor le dé lecciones de vivir, amar y bien mentir, corra y compre Línea roja. A la mayoría nos gusta cómo escribe JLGM aunque lo que cuente, en su mayoría, no sea verdad.

¿Guarda el poeta algún secreto en lo más hondo de su alma?