martes, 6 de febrero de 2018

Del Diario


                       
        


         060218.- John vivió parte de su vida con su hermana. Irlandés, católico, soltero, frágil de cuerpo, con punzantes ojos azules, manos de mármol con finísimas venas azules, amable, delicado, siempre de traje y corbata era desde que se jubiló, el que abría y cerraba la Iglesia de Saint Agustíne, el que ayudaba a misa, el que pasaba el cesto de las limosnas en el ofertorio, el que leía la epístola y el que consolaba a los afligidos. Toda una vida dedicada a Dios, a la iglesia, a los demás. Nació en 1927 y ha sido testigo de muchos cambios en la iglesia, en su barrio de Brooklyn y en la sociedad.
          Hoy le han enterrado después de una misa concelebrada por dos sacerdotes y un diácono, bendiciendo con chorros de agua bendita y humo perfumado el ataúd de caoba. Ha sonado al Ave María, de Schubert y el Panis angelicus que escribiera Santo Tomás de Aquino, en la voz trémula y temblorosa de un viejo amigo de John. Acompañaban los restos mortales del guardián de la parroquia seis sobrinos y un buen número de amigos y vecinos, la mayoría gente mayor, achacosa y enfermiza. Una vez terminada la Misa de Resurrección el féretro, transportado por seis hombrones vestidos de negro, avanzó por el pastillo del templo. Una de las sobrinas-nietas, una rubia de unos 4 años, vestida con un abrigo verde (verde Irlanda) que se había soltado de sus padres, se puso delante de la cortejo caminando feliz y sonriente mientras que la hermana de John, en una silla de ruedas, como una dolorosa en un trono de soledad y los sobrinos llevaban los ojos llenos de lágrimas. La inocencia no teme a la muerte. La muerte nos conoce a todos.
          A la salida alguien repartía una foto de John de traje y corbata con dos fechas y su nombre. El irlandés que conoció muchas guerras, soltero, que se pasó toda su vida sirviendo a la iglesia: del latín al inglés, del esplendor a la decadencia, de un concilio a una revolución. En el atrio de la iglesia el celebrante, que era de la India, volvió a rociar con el hisopo del recuerdo el ataúd y lo envolvió en una nube de melancolía.  Mientras la comitiva se alejaba y se quedaba la iglesia vacía y oscura alguien pensaba, nublándosele la vista y sintiendo como si le estuvieran dando garrote vil en su vida, en el día en que le rocíen su cuerpo con fuego y olvido. Dentro de un tiempo el recargado ataúd caoba será aserrín y lo que guardaba será ceniza. Sale uno a la mañana cruel y luminosa de febrero y respira su luz con ansias y camina a tu lado rozando tu tristeza. 
         Y se pregunta: ¿Qué será del que quede de los dos?


sábado, 3 de febrero de 2018

In tempore belli.


                                                    



                                                          Facilius in morbos incidunt adulescentes,                                                                                                 gravius aegrobant, tristius curantur. *
                                                                                                  
                                                                                   De Senectute, Cicerón


                         JARDIN 

Del esplendor de entonces nada queda.
La nieve ha silenciado el fuego del jardín,
las rosas bautizadas por la hermosa mirada
del jardinero muerte, convirtieron su esencia
al deseo pagano, apóstata la espina de su agua.
La casa se reviste de polvo venenoso
y la hierba del ocio florece entre la plata:
una lengua de ruina lamiendo los retratos.
Se acerca a la ventana lentamente
y descorre el visillo que tiembla polvoriento,
mira el jardín helado y maldice su suerte.
Siente un puño de sangre entre sus venas,
una rosa de ira entre su pecho,
un tiro entre la nuca despejada
y cierra la ventana para siempre.
De espaldas al jardín la luz es una gasa
que le ciega su firma y su palabra
abriéndole una deuda con la vida.
Tan sucio está de soledad y barro
que ya no ve la rosa del verano
que sentencia con fúnebre perfume
su desahuciado nombre en la navaja.
La azada de su sexo ya oxidada
no llegará a estrenar la primavera.



De In tempore belli. 1999.

Los jóvenes caen en la enfermedad más fácilmente, sufren más y son más difíciles de tratar.

jueves, 25 de enero de 2018

Siete cartones de invierno



SIETE CARTONES DE INVIERNO

Siete cartones que recuerdan un tiempo de nieve, tardes de pegajosa melancolía y un frío en el alma cuando al mirar a través de la ventana uno veia pasar la vida y con ella el ruido de cuerpos y sus sombras reflejadas en la incierta luz de un nuevo día.









viernes, 19 de enero de 2018

De postre, manzana




                                                EL PARAISO DE SANDRA SÁNCHEZ       



Una manzana en la nevera
Sandra Sánchez
Piediciones, 2017.

        Partiendo del paraíso poético y teniendo como tentación una manzana en la nevera, con el libro de Sandra Sánchez bajamos al infierno para volver, no sabemos si condenados o llenos de gracia, a la tierra donde nos espera el amor y el desamor, la tristeza, la pérdida de la inocencia, el fuego y también la esperanza.

                                          Me pediste besos
                                          hasta que te quemaran mis labios.
                                          Te di versos
                                          hasta que me abrasó la lengua.

Una manzana en la nevera, editado por Piediciones con un prólogo de Pablo Malmierca, es un primer libro donde predominan los poemas breves, incisivos y punzantes, apuntes que dejan ideas sueltas para que el lector las recoja y las responda. Como en este poema, “Apéndice a la rima XXI”, que conecta con una poesía romántica, fundamentalmente “femenina”, pero con un guiño semántico y de género. 

                                                    Un día,
                                                    dejaste de clavar
                                                    tu pupila en mi pupila azul;
                                                    y eso
                                                    también fue Poesía

Uno que cree que un poema debe ser un mundo en donde ideas como la belleza, el dolor, el amor, la vida y la muerte sean argumento y base, escoge los poemas más extensos en donde se observa ese mundo que a su vez deja ver el de la poeta, un pequeño cosmos donde la razón y el corazón, el ritmo y la musicalidad, el mundo metafórico, dan al libro un estilo y una voz de mujer que, en este caso, está tentando al lector con la manzana de la poesía. Como por ejemplo en “Tentaciones” (que hubiera sido un buen título para el libro) que es uno de mis preferidos:



Un libro que desprende frescura, que parece esar escrito en "minúscula", sin embargo está salpicado de cotidianidad y  algunos poemas van envueltos en la piel de la palabra diaria. Un libro que juega al enigma del pronombre y transciende un misterioso perfume a paraiso prohibido. Un ejercicio de sinceridad, de dejar la carne en el asador de la poesía. Un libro que es ágil y es atrevido y, a la vez está tocado de una suave melancolía y timidez.  

De postre, también para horas de desvelo, para tiempo de snacks, al natural, acaramelada, a mordiscos, pelada o en rodajas la poesía de Sandra Sánchez les dejará un buen sabor de boca y les alimentará el corazón. 




jueves, 18 de enero de 2018

Mi río.


     







                                                    MI RÍO

                                          Hemos tenido suerte,
                                          pudimos caminar
                                          junto a la muerte
                                          que se llevó la luz de aquel verano.
                                          Cuando esté señalado con la sombra amarilla
                                          una cosa te pido:
                                          para entrar en el mar
                                          y olvidar lo vivido,
                                          ofréceme tu mano
                                          y ayúdame a llegar a la otra orilla. 

       

 

Muerte de un reo





                                            ULTIMOS MOMENTOS 

Estoy acarreando datos para un trabajo y he tenido que ir hasta mediados de 1800 y consultar algunos periódicos de la época. Si uno lo mira bien, lo que más le ayuda a uno a entender ciertos aspectos de la sociedad de ese tiempo, son las noticias locales, los anuncios, las conferencias, las publicaciones de libros, los conciertos, los ecos de sociedad. Los artículos de fondo, tratando temas de politica, monarquía o incursiones a temas filosóficos, son tan aburridos como son los de ahora. Las ideas se repiten y aburren, pero el corazon del pueblo, vibra y cambia y te dice del sentimiento o el dolor del pueblo. Esta noticia me ha echado más leña al fuego de mi corazón que sesudos y aburridos articulos sobre justicia social. ¿Qué hizo el soldado Esteban Navarro? ¿Cómo fueron en realidad los últimos momentos del reo?  ¿Quién le diria la misa y qué diría la Virgen del Sagrario? ¿Y si la virgen no recogió el alma del reo, adónde iria a parar? Se ahogaria en el pozo del agua milagrosa de la catedral o sería un tizón en el incensario de Dios?

Ultimos momentos de un reo de muerte.—El lunes 12 del corriente expió sus culpas, dando satisfacción á la vindicta pública en un cadalso, el soldado Esteban Navarro, que servia en el ejército por cupo de esta ciudad. Los periódicos de la corte, según costumbre, han descrito los últimos momentos de este infeliz, refiriéndonos que entre otras cosas dispuso se dijera una misa á la  Virgen del Sagrario, nuestra patrona. ¡Ella haya recogido su alma!